jueves, 17 de julio de 2014

ENCUENTRO MAGICO CON EL QUE RIGE LOS SECRETOS DEL GRAN ABISMO


 
Ocurrió cuando tenía entre 19 y 20 años. Vivía con mis padres en un departamento en la comuna de Ñuñoa. Mi dormitorio era pequeño y tenía una ventana que daba a un colegio, en el cual había estudiado de 4° a 6° básico. Existía una pequeña biblioteca dispuesta sobre unas maderas colgadas en una pared y un armario, donde se guardaba no solo la ropa sino carpetas y libros.
En el cielo de la pieza existía una lámpara de un material como papiro y con un dibujo de un ojo que había sido regalada a mi padre por un lama tibetano de nombre Khempo Dorgzon Rimpoché, si mal no recuerdo el primer lama que visitó Chile, y con el cual nuestra familia tenía mucha cercanía, pues mi padre es budista y fue de los organizadores en traerlo. Cuando fue al departamento el lama hizo una especie de “bendición” y regaló esa lámpara.
Era de noche y mi amigo BS, al cual ya me he referido en este sitio (aquel que me llevó donde Eduardo Otarola, mi primer maestro en Magia) efectuaba una visita, para contarme sobre sus estudios en el instituto. En algún momento cambió el tema y me dijo que  había aprendido una técnica para comprender que todas las cosas tenían vida. Consistía en mirar la pared y “nublar” la vista. Luego de un rato uno empezaba a darse cuenta que la pared vibraba. Y realicé la enseñanza para obtener muy  pronto resultado. Luego de eso, ALGO pasó pues sentí una presencia invisible en la pieza. Esta se hallaba cerrada y mis padres dormían. Por alguna rara idea, pensé que esa presencia podía localizarse en el ángulo superior oriental del armario, ya que allí vi una extraña luminosidad.
Lo que sucedió después fue sorprendente y hasta el día de hoy me estremezco al recordarlo.
BS y yo al mismo tiempo dijimos lo mismo: “¿sientes?”. Y yo para no generar una especie de paranoia  o sugestión le señalo a mi amigo que dicha presencia no era mala…
Mi ex compañero de clases del colegio y del liceo me dice que se pondrá “en trance” para saber quien o quienes estaban en la habitación.
Yo sorprendido observo como BS se coloca en una postura semejante al medio loto y cierra los ojos.  Miro al armario y la luz toma más nitidez. Empiezo a sentir miedo.
Luego abre los ojos mi amigo y me pregunta donde queda el sureste de la habitación. Le respondo que en el armario  y me dice que es allí, en ese lugar que en terminología esotérica se llama Portal, de donde emanan los seres que vio. Me indica que un Portal es la entrada y salida a otras dimensiones  y que casi todas las casas o departamentos tienen, y que no es raro que sea el armario. Me cuenta que observó seres “blancos y grises”, a lo que le replico que si bien me imagino que los primeros son buenos, nunca había escuchado sobre los segundos. Contesta que son seres  amorales, lo que yo agrego nietzscheanamente que están “más allá del bien y el mal”.
Como la presencia se hace muy fuerte e incómoda, BS reitera su procedimiento para entablar contacto.
 
Luego de cinco minutos, y ya con los ojos abiertos, me señala:
-          Quien está aquí me dijo que se llama “El que rige los secretos del Gran Abismo”.  Ante mi pregunta qué hace aquí, me respondió  que simplemente “observaba”.
En esos momentos, un elemento se incorporó al clima extraño y denso: La lámpara tibetana, sin mediar una ventana o puerta abierta, empezó a balancearse…
No puedo negar que sentí miedo.
El vaivén cada vez se hizo más intenso y con BS nos mirábamos con asombro.
Fue en ese instante que mentalmente solicité que todo acabara, pues no me estaba agradando.
En pocos segundos, el movimiento de la lámpara baja y cuando termina también la luminosidad del armario se acaba… También la sensación de que alguien nos observaba declina, por fin.
Extraordinariamente, luego de minutos de gran tensión todo vuelve a la normalidad, y tal como se inició, los dos decimos la misma palabra:
-¿Sientes?
Una leve sonrisa esbozamos y comentamos todo lo sucedido ya más calmos.
BS me pide un papel y lápiz y hace un dibujo muy simple. Me dice que así es el misterioso ente que estuvo junto a nosotros hace un rato. Era un rostro con diamantes o una figura similar por ojos y con un turbante oriental. (A veces pienso en ese personaje del cual habla Lovecraft, el loco árabe Abdul Alhazred…).
¡El es “El que rige los secretos del Gran Abismo”!
Mi amigo me pregunta por la ahora, pues debía ir a su hogar. Le indico las 12:10 pm. Se ríe y me dice:
-Sí, es lógico que esto haya ocurrido pues todo acaeció en el umbral que va de lunes a martes, y los martes como los viernes son los días de los brujos y lo “paranormal”.
Mi amigo se despidió.
Como dato final debo agregar que en esa pieza solían ocurrir hechos extraños… y casi siempre relacionados con el armario.
Un amigo rumano que vino a Chile por un mes y a quien por solicitud mía  mis padres le prestaron el dormitorio (yo ya estaba casado y vivía en otra comuna), un día me preguntó qué había en el armario. ¿Por qué le pregunté? Me contó que de allí provenían extraños ruidos, que le impidieron  dormir bien una noche.
Sonreí y le conté esta historia…
 

 

 

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